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AREA QUEER

DIVERSIDAD SEXUAL: HERRAMIENTAS PARA LA COBERTURA PERIODÍSTICA

Medios de Comunicación y Discriminación: Desigualdad de Clase y Diferencias de Identidades y Expresiones de Géneros y Orientaciones Sexuales en los Medios de Comunicación.

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El Área Queer de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, la Cátedra de Comunicación y Derechos Humanos de la Facultad de Periodismo y Comunicación de la Universidad Nacional de La Plata, el Proyecto Antirrepresivo de la Secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos, el Observatorio de Medios de la UTPBA (Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires), la Federación Argentina LGTB y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, elaboraron un informe denominado “Medios de Comunicación y Discriminación: Desigualdad de Clase y Diferencias de Identidades y Expresiones de Géneros y Orientaciones Sexuales en los Medios de Comunicación”.

El trabajo hace una serie de recomendaciones donde advierte sobre el uso de términos e imágenes que sostienen prejuicios, estigmas o prácticas de discriminación y exclusión por sexismo, homofobia, lesbofobia, transfobia y travestofobia. También fomenta un tratamiento no discriminatorio de situaciones y experiencias que involucran géneros, identidades y expresiones de géneros u orientaciones y prácticas sexuales no normativas. El documento contribuye al análisis crítico de los usos del lenguaje “pensados como producción de sentidos, valores y fronteras concretas de inclusión/exclusión relacionadas con sujetos y procesos identitarios”. Asimismo propende a la inclusión “no sólo de una diversidad de voces de sujetos, movimientos y colectivos políticos sino, fundamentalmente, de información crítica que denuncie el vínculo entre prejuicio, discriminación, represión y violación de los derechos humanos en condiciones históricas concretas”.

En el informe se destaca que desde hace 60 años se vienen elaborando en distintos países guías e instructivos sobre el lenguaje y los términos que deben ser usados para informar sobre temas, debates o historias que involucran a personas gays, lesbianas, travestis, transexuales, transgéneros o intersex, destinados a medios de comunicación y a entidades productoras de opinión pública. Las principales agencias de noticias y empresas de medios públicos o privados en el mundo han incluido, en sus manuales de estilo, instrucciones respecto de términos y representaciones que deben ser evitados “no sólo porque esperan sostener posiciones inclusivas sino, fundamentalmente, para no recibir reclamos o demandas por parte de los organismos del estado y de los movimientos contra la discriminación y la represión”, aseguran los/as autores/as del trabajo.

Y destacan que “estos instructivos o manuales de estilo producen aún debates”.

Recomendaciones

Cuestionar los estereotipos: Por ejemplo cuando se restringe las prácticas de colectivos identitarios trans al espectáculo o la prostitución. Se plantean situaciones similares en los estereotipos del gay peluquero o decorador, o la lesbiana deportista.

Evitar los abordajes que plantean “las dos campanas del problema” y ponen en igualdad de posición los prejuicios y enunciados discriminatorios con los no discriminatorios: Los abordajes sobre temas discriminatorios se deben contextualizar siempre en los debates sobre el acceso a derechos humanos y no presentarlos como meros "intercambios de opiniones". Tanto la supuesta objetividad como la teoría de las dos campanas sostienen y legitiman, ideológicamente, la desigualdad de clase, la criminalización y la represión de los individuos y colectivos involucrados.

No desconocer ni descuidar aspectos sociales, culturales y políticos más amplios en la cobertura de las historias personales, para evitar las presentaciones naturalizadas de las identidades de géneros y las orientaciones y prácticas sexuales no normativas: Estas naturalizaciones no sólo invisibilizan sino que impiden la discusión colectiva sobre las condiciones en las que estas identidades se producen (por ejemplo, condiciones de pobreza, explotación, persecución, exclusión social, étnica, de género etc.)

Tratar como prácticas discriminatorias los gestos, epítetos o comentarios burlescos o injuriosos producidos por miembros de la industria del espectáculo, el deporte o por celebridades públicas que suelen justificar sus enunciados excluyentes al considerarlos dentro de sus “contextos particulares”

Considerar las designaciones discriminatorias como tales, señalarlas críticamente contra el carácter extendido y naturalizado de su uso cotidiano. Es necesario recordar que tanto la Constitución Nacional como la de la Ciudad de Buenos Aires no admiten la figura de “delito de autor”, es decir, imputaciones basadas en el color de piel, la edad, el género o la condición social, conocidas como “portación de cara”.

Consultar con los movimientos antidiscriminatorios y antirrepresivos o con los colectivos involucrados cuando se informa sobre historias, experiencias o situaciones relacionadas con personas pertenecientes a esos colectivos

Terminología

Las/os responsables del informe aclaran en este punto que algunos de los términos más habituales en relación con la homofobia, la lesbofobia, el sexismo, la transfobia o la travestofobia, requieren su comprensión histórica según los distintos contextos de uso. “Por lo tanto –aclaran- no pretenden indicar sentidos correctos ni un diccionario completo, sino que requieren ser interpretados de acuerdo con los múltiples contextos sociales de uso y reformulación en los que participan, de acuerdo con las luchas de los movimientos políticos”.

Términos políticos asociados con las luchas LGTTTBI / GLTTTBI

Androcentrismo: supuesto que considera lo propio y característico de los hombres como parámetro de descripción, evaluación y análisis de la realidad y la experiencia humana en su totalidad. Confunde el concepto de “humanidad” con el de “hombre-varón”, reduciéndolo a él. Es una forma específica de sexismo que se manifiesta, sobre todo, en la invisibilización de las mujeres, travestis y otros colectivos, y/o en su falta de definición específica.

Heterosexismo: interpelación ideológica producida en distintas prácticas cotidianas en las que se predica la heterosexualidad como la única orientación sexual válida, obligatoria y naturalizada, desconociéndose en forma discriminatoria la diversidad existente.

Patriarcado: ideología que supone la continuación del poder del padre en la distribución de roles sociales en el matrimonio y en la sociedad a partir de la desigualdad de géneros; tiene una raíz económica que naturaliza modos específicos de explotación y opresión

Crimen de odio: en el contexto LGTTTBI / GLTTTBI describe crímenes incitados por homofobia, lesbofobia, travestofobia, transfobia y sexismo.

LGTTTBI / GLTTTBI: acrónimo de lésbico, gay, travesti, transexual, tránsgenero, bisexual e intersex que suele usarse como autodefinición de los grupos y movimientos por su condición inclusiva y crítica. LGTTTBI señala que el parentesco entre estas siglas forcluye el imperialismo de la “g”, es decir, la preponderancia del gay masculino sobre los otros colectivos que componen las diversidades sexuales.

Homocentrismo: entendida como la reducción normativa de la diversidad sexual y de género a un único principio: la homosexualidad. Praxis violenta para quienes siendo trans se identifican como heterosexuales o siendo intersex padecen cotidianamente la homonormatividad.

Travesti: persona que asume una identidad de género que difiere de la socialmente asignada. En Argentina constituye modos de organización y colectivos políticos. Es discriminatoria la designación “travestido” de la que se derivan otras como “trabuco”, “travesaño” y “trava”.

Transexual: en Argentina este término se usó para designar personas que intervenían sus cuerpos quirúrgicamente para producir una reasignación de género. Sin embargo, desde mediados de los ’90 los movimientos LGTTTBI / GLTTTBI cuestionan la necesidad de estas intervenciones como condición necesaria para la reasignación genérica.

Transfobia o travestofobia: dispositivo ideológico que produce y justifica prácticas de temor, odio, aversión y represión hacia las personas trans y travestis, generando, promoviendo y legitimando la discriminación de este colectivo.

Transgéneros: suele usarse para designar personas cuya identidad de género difiere de la identidad de género o sexualización socialmente asignada. Sugerimos indicar la condición de persona trans sólo si es relevante y necesario para la historia y de acuerdo con un testimonio que haya obtenido el debido consentimiento.

Intersex: término que designa todas aquellas situaciones en las que el cuerpo sexuado de una persona (sus cromosomas, gónadas, órganos reproductivos y/o genitales) varían respecto de los estereotipos corporales masculinos y/o femeninos.

Homofobia, lesbofobia, transfobia, bifobia: muchas reacciones fóbicas están inspiradas no en la identificación de una otredad específica (i.e. travestofobia), sino en el temor hacia lo que no se nos parece, aunque no podamos precisar en qué consiste precisamente esa diferencia. Estas "fobias" constituyen mecanismos ideológicos de discriminación y represión articulados en complejas narrativas que construyen perfiles de peligrosidad sobre lógicas muchas veces contradictorias. Por ejemplo, la "gaytud" es una figura imposible: enfermo y culpable a la vez. En este sentido, estos dispositivos funcionan como "descargas públicas" y proyecciones represivas.

Pánico sexual: operación ideológica que supone la redefinición y reducción de la condición de género a una marca de sexualidad biologizada “alarmante”; por ejemplo, cuando ciertas figuras, como “mujeres solas”, “chicas de la calle” o “travestis” son visibilizadas como signos permanentes y per se de “promiscuidad”, “amenaza de perturbación a la moral”, “desviación sexual” y/o “prostitución”. Estas asociaciones habilitan y refuerzan el control y el aislamiento de esas personas como medidas “preventivas” ante sus sexualidades “en constante actividad y descontrol”.

Queer: término inglés que designa lo “raro”, lo “extraño” o lo “anormal”. Fue usado para mencionar -y, a la vez, convertir en innombrables- prácticas atribuidas a homosexuales. Se asocia con las designaciones injuriosas “marica” o “afeminado” que justificaban la burla y la violencia institucional y política sobre ciertos individuos o grupos. Entre 1920 y 1930 fue tomado por algunos grupos gays para autodesignarse como respuesta a las imágenes sociales; con él hicieron visibles las prácticas relacionadas con su orientación sexual. A partir de la Segunda Guerra Mundial, esta palabra se fue vinculando con las luchas que intentaban lograr alianzas entre grupos que planteaban sus acciones y reivindicaciones como parte de una reescritura de las historias de identidad contra cualquier modo de normalización. En la década del ’60 los movimientos feministas, gay, lésbicos o queer especificaron la frase “lo personal es político”, asociándola con la presencia histórica de estos grupos y sectores. En 1990, el punto más alto en el reclamo por inversiones en políticas públicas de salud e investigación sobre el Sida, se postuló la idea de una “Nación Queer” en el marco de la organización activista sobre el Sida Act Up. Así, en el activismo por el hiv y sida, las políticas queer se dedicaron a combatir las instituciones productoras de estigmas como los medios y la educación, pero también la medicina y las políticas de salud que tienen a su cargo el control institucional de categorías sexuales. Actualmente, lo queer plantea que el valor crítico de las diferencias no existe como mera "representación" o formulación de identificaciones, sino como desafío a la articulación de luchas políticas.

Sexismo: mecanismo ideológico por el cual se conceden privilegios o se practica discriminación y legitimación de la violencia contra una persona en razón de su género y/u orientación sexual, descalificando, dificultando o directamente impidiendo su desarrollo como sujeto de derecho. Actúa de manera extendida en el lenguaje y la vida cotidiana, así como en las instituciones y los discursos mediáticos en general.

Unión Civil: reconocimiento legal del compromiso entre parejas del mismo sexo. A los miembros de este tipo de parejas se los puede llamar "compañeros", “pareja” o “partener”. Generalmente los términos “esposo/a”, “marido” y/o “novio/a” imponen a las parejas LGTTTBI / GLTTTBI la configuración heteronormativa de pareja como condición única y natural a la que deben adecuarse para lograr reconocimiento jurídico y tolerancia cultural. La ciudad de Buenos Aires reconoce este tipo de uniones civiles; pero esta ley tiene alcances muy limitados, porque este reconocimiento parcial de derechos se hace sólo desde instituciones estatales locales, como las del matrimonio heterosexual. Por otra parte, esta legislación no fue acompañada por verdaderos programas antidiscriminatorios; por eso, en la práctica, la comunidad LGTTTBI / GLTTTBI sigue siendo discriminada en espacios públicos, estatales y privados. Además, la ciudad de Buenos Aires legisló paralelamente, en los últimos años, en un sentido absolutamente discriminatorio y represivo contra colectivos como travestis y mujeres en situación de prostitución (por ejemplo, con las reformas del Código Contravencional), dejando así a estas personas a merced de la policía y los explotadores, mientras enuncia consignas y proyectos liberales que no se corresponden con la real situación de l@s habitantes de la ciudad en situación de exclusión.

Términos discriminatorios por sus usos e implicancias

Activo / pasivo: ambos términos responden a un concepto sexista y patriarcal de la sexualidad. Este paradigma presupone roles sexuales fijos. Basado en el binarismo, aparece como el único modelo sexual posible; en su interior se reproduce la lógica patriarcal y androcéntrica porque asocia la condición “activa” con lo masculino (superior) y la “pasiva” con lo femenino (inferior). La orientación sexual de una persona no está vinculada con los distintos roles que puede desempeñar en sus encuentros sexuales.

Amanerado o afeminado: términos discriminatorios porque identifican mecánicamente una gestualidad, socialmente asociada con lo femenino, con una orientación sexual. Simultáneamente, produce una desvalorización de lo femenino.

Perversión: término discriminatorio. La homosexualidad fue considerada durante años un acto perverso. En 1970 la Organización Mundial de la Salud tomó las recomendaciones de la Asociación de Psiquiatría Americana y dejó de considerarla una enfermedad. Desde entonces el tema está fuera de discusión en la academia internacional por lo que este término aplicado a orientaciones y prácticas sexuales no normativas o identidades de género es absolutamente discriminatorio.

Promiscuo/a: término discriminatorio que se utiliza para designar a aquellas personas que mantienen relaciones sexuales con varios individuos en un período relativamente corto de tiempo. Según el Ministerio de Salud de Brasil, cualquier persona con más de tres parejas por año es considerada “promiscua”, independientemente de su orientación sexual. Esta palabra se usó de manera estigmatizante en relación con las comunidades de diversidad sexual durante la crisis del sida.

Sodomía o sodomita: de origen religioso, este término se aplicaba a actos sexuales considerados "contra natura", más allá de que fueran practicados por heterosexuales u homosexuales. La religión católica tomó esta palabra como derivación de Sodoma, en alusión a las “corrupciones” practicadas en esta ciudad palestina. El término es despectivo y peyorativo.

Torta o tortillera: término peyorativo utilizado para nombrar a las lesbianas.

Trava, travesaño o trabuco: motes peyorativos y burlescos para referirse a personas travestis.

Trolo: término peyorativo que implica una supuesta traición al género masculino (poca valentía o afeminado). Es usado para humillar a varones que no son heterosexuales o cuyos modales no se adecuan a la caracterización heterosexista de la masculinidad.

Homosexual: este término está asociado con una historia médica que lo esgrimió habitualmente para sugerir que gays, lesbianas, travestis, transexuales o transgéneros sufren de una enfermedad o están emocional o psicológicamente inhabilitados. En vez de esta palabra, sugerimos la utilización de “gay”, “lesbiana”, “travesti”, “persona trans” o “persona intersex”.


“Preferencia o elección sexual” / “elección de objeto”: estas frases sugieren que la sexualidad se basa en elecciones, por lo que colaboran a sostener ideas de “géneros desviados” ya que éstos serían excepcionales y podrían normalizarse o rehabilitarse dependiendo de la voluntad.

Homosexual asumido o admitido: esta frase connota criminalidad o vergüenza. Sugerimos usar “públicamente gay” o “abiertamente gay”.

Uso de pronombres: en el caso de historias o entrevistas en las que intervengan personas tránsgenero, transexuales, travestis o intersex, se debe usar el pronombre (masculino o femenino) con que se designan estas personas. Si no existe ese testimonio, es necesario utilizar el pronombre que sea consistente con la manera en la que esas personas se presentan públicamente. De este modo, el uso de artículos o adjetivos femeninos o masculinos constituye una decisión política de personas y colectivos. En nuestro país, el movimiento de travestis, sin identificarse en términos de identidades de géneros como mujeres, usa el femenino. Esto señala una no naturalización entre lenguaje e identidades u orientaciones y prácticas sexuales no normativas. La feminización de gays resulta denigratoria y discriminatoria, fuera del contexto en el que algunos gays lo dicen de sí o de otros gays o de gays diciéndolo entre ellos.

Uso de nombres propios: se debe usar siempre el nombre con el que la persona se presenta. Sólo se puede indicar el nombre de documento en el caso en que lo requiera la persona en su testimonio acordado.


Esta nota está elaborada en base al  trabajo “Medios de Comunicación y Discriminación:  Desigualdad de Clase y Diferencias de Identidades y Expresiones de Géneros y Orientaciones Sexuales en los Medios de Comunicación”, de donde se han extraído párrafos textuales.


Fuentes recomendadas

Federación LGBT –
http://www.lgbt.org.ar/

Comunidad Homosexual Argentina
http://www.cha.org.ar/

La Fulana:
http://www.lafulana.org.ar/

Alitt (Asociación Lucha por la Identidad Travesti-Transexual): alittorg@hotmail.com

Attta (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina
http://www.attta.org/

Área de Estudios Queer
Av. Corrientes 2038, 2° piso - Ciudad Aut. de Bs.As.

Club de Osos de Buenos Aires
http://www.ososbue.com

Cóncavos y convexos
http://www.concavosyconvexos.org/

Padres, Familiares y Amigos de Gays y Lesbianas
http://www.familiaresdegays.org

Enlace a Nota Original

Contacto: (0341) 156 068171 | Email:federacion@lgbt.org.ar | WEBMAIL

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La FALGBT editó una Guía para comunicadoras y comunicadores
Derecho a la Identidad. Ley de Identidad de Género y Ley de Atención Integral de la Salud para Personas Trans
Descargar o Leer en PDF
(385kb )

La Federación Argentina LGBT editó un libro que expone argumentos de especialistas y diputadas/os a favor de la aprobación del proyecto de ley de matrimonio para parejas del mismo sexo.
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(1381kb )

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