I. Inicio
II. La estrategia judicial
III. El camino del Parlamento
IV. Otra vez la justicia
V. El Dictamen: se habilita el tratamiento en el recinto
VI. La media sanción de la Ley
VII. Los inicios del debate en el Senado
VIII. Dictámenes en el Senado: matrimonio igualitario o unión civil apartista
IX. Un debate histórico
X. Promulgación y primeros matrimonios
XI. Más información y descarga de material
XII. Ley 26.618, de Matrimonio Igualitario
IX. Un debate histórico
- Finalmente el miércoles 14 de julio de 2010, tal cual había sido pautado por la Comisión de Labor Parlamentaria, el Senado de la Nación comenzó el tratamiento de la Ley de Matrimonio Igualitario, mientras miles de activistas, ciudadanas y ciudadanos independientes, se acercaban al escenario montado frente al Congreso en una de las jornadas más frías de año.
- Sin embargo, cerca del mediodía la amenaza de los Senadores y Senadoras opositores al proyecto de no dar quórum a la sesión de tablas abrió un interrogante sobre la suerte del proyecto de Ley. Tras media hora de inquietud y versiones encontradas, se alcanzó el quórum y comenzó la histórica sesión.
- Durante las más de doce horas que duró el debate, diversas fueron las versiones que circularon al interior del Senado. La Federación Argentina LGBT trabajó intensamente durante toda la jornada para garantizar los apoyos comprometidos por todos los bloques y lograr la mayoría de votos necesaria para convertir en Ley la media sanción aprobada por la Cámara de Diputados.
- Sin embargo, el grupo de cinco Senadores radicales que apoyaban la Ley de la Igualdad (sobre un total de dieciséis que conformaban el bloque), sostuvieron durante todo el debate propuestas alternativas para dificultar y trabar la aprobación de la Ley. Llamativamente, este grupo de Senadores proponía retomar la iniciativa presentada por la Diputada de la Coalición Cívica por Formosa, Alicia Terada, y apoyada públicamente por la presidenta de su bloque, Elisa Carrió, para crear la figura de la “Unión Familiar” en reemplazo del Matrimonio, en todo el Código Civil. De prosperar esa iniciativa, el debate habría vuelto al punto de inicio y habría disminuido considerablemente la probabilidad de lograr la aprobación del Matrimonio Igualitario.
- Ante la falta de consenso en el pleno del Senado, los Senadores radicales insistían con votar favorablemente la Ley en general pero introducir modificaciones –en algunos casos, sustanciales; en otros, de segundo orden– en el tratamiento en particular para que el proyecto tuviera que regresar a la Cámara de Diputados de la Nación y enfrentarse allí a un nuevo debate parlamentario.
- La Federación Argentina LGBT denunció desde el escenario montado en Plaza del Congreso esta maniobra y expresó que “si la Ley de la Igualdad no es aprobada esta noche, ya se sabe quiénes serán responsables por esto”. El contundente rechazo de todas y todos los presentes finalmente destrabó la situación y permitió que dichos Senadores cumplieran con su compromiso inicial de apoyar la Ley de la Igualdad, tanto en el tratamiento en general, como en el tratamiento en particular, desistiendo por tanto de introducir modificación alguna.
- Cerca de las cuatro de la mañana, y tras horas de extenso y encendido debate, el Senado de la Nación se enfrentó a dos votaciones centrales. En la primera debía aceptarse o rechazarse el dictamen de mayoría de la Comisión de Legislación General del Senado, que desestimaba lisa y llanamente el tratamiento de la media sanción de la Cámara de Diputados. En la segunda votación, si la primera era superada, se decidiría aprobar o rechazar esa media sanción tal cual había sido aprobada en la cámara de origen.
- La primera votación contó con mayoría por el rechazo al dictamen, lo que permitió efectuar pasar a la segunda votación que, con un resultado de 33 votos a favor y 27 en contra, convirtió a la Argentina en el primer país en América Latina, y el décimo en el mundo, en reconocer idénticos derechos a todas las parejas y familias, sin discriminación alguna. Se había alcanzado de ese modo la máxima impulsada por la FALGBT desde 2005: “Los mismos derechos, con los mismos nombres”.
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